Esta es mi historia
Yo siempre me he sentido diferente, desconectada de mi entorno. Cuando descubrí, ya cumplidos los treinta, que mi introspección, emocionalidad y empatía correspondían con la alta sensibilidad, sentí un profundo alivio.
La falta de arraigo con mi ciudad de origen, me viene desde siempre. Me parecía un lugar pequeño, monótono y aburrido.
Poco a poco en la adolescencia, empecé a ser consciente de que había un mundo más grande y diverso allí fuera y salí a explorarlo en cuanto tuve la oportunidad.
Viví en Italia, Portugal y Alemania y en todos esos lugares realmente llegué a conocerme a mí misma a través de variadas experiencias y gracias a tanta gente que se cruzó conmigo.
He sido migrante 10 años de mi vida. Mi etapa en Berlín, que fue la más extensa y la última; me hizo deconstruirme, aprender un nuevo código social y cultural, otro idioma, conocer otro sentido del humor y manera de ver la vida.
Con el Covid-19, para mí también llegó la desconexión, la tristeza, la añoranza de mi familia, las ganas de volver a Andalucía, a mis raíces.
La pandemia fue el desencadenante, pero el duelo migratorio lo pasamos todos los migrantes en algún momento de nuestra vida en el extranjero.
Volví a Granada para instalarme y me convertí en una retornada. Anticipaba cómo sería volver a España pero realmente fui consciente de la realidad una vez aterrizada. La burocracia, el panorama laboral, la mentalidad… todo me resultaba familiar pero ajeno al mismo tiempo.
Volví a empezar, conectando con gente nueva que se adaptase a mí y a mi visión adquirida en mis años de migrante.
Considero que el retornado de hoy es el gran olvidado.
¿Resuena contigo?
Soy coach profesional (curso ACSTH reconocido por ICF) y participé en el curso de formación de psicología de la migración del Proyecto Mentes Migrantes. También estoy certificada como Profesional en Alta Sensibilidad por PAS España.
Me apasiona facilitar encuentros en los que puedas ser tú misma, aprender, desahogarte, compartir tus vivencias y conectar con tu comunidad.