Gracias a cierta curiosidad que tuve recientemente al atravesar situaciones que me pusieron a prueba, surgió una reflexión y un aprendizaje muy importante para mí.

Siempre he tenido curiosidad por las palabras, sus orígenes y lo que expresan realmente. Y la palabra “valentía” no fue la excepción a esto.
Todo comenzó haciendo una pequeña investigación sobre el significado etimológico de esta palabra. Encontré que está formada por raíces latinas y quiere decir “cualidad del que tiene fuerza, salud y vigor”

Otra definición fue, “virtud humana, que se define como la fuerza de voluntad que puede poseer una persona para llevar a cabo una acción a pesar de las dificultades”

La búsqueda no terminó con la palabra “valentía”. Sino que, partir de ella, descubrí otra que generalmente usamos como sinónimo, pero que, a partir de ahora, me gusta reconocer como una palabra diferente y con un significado más profundo. Esta es “coraje”. Deriva de la palabra “cor” -corazón en latín- y su significado es “poner el corazón por delante”.

Entonces, reflexionando mientras leía y escribía sobre este descubrimiento, concluí que ser valientes, tener la fuerza de voluntad para lograr lo que nos propongamos a pesar de nuestras circunstancias, suena a una lucha en contra de la corriente. Tener coraje, en cambio, es una tarea que va más allá de la voluntad, el valor y la fuerza. Es una tarea que exige que nos conectemos con nuestro cuerpo, nuestra emoción, nuestra esencia, y que implica otro tipo de lenguaje, el no verbal. Poner el corazón por delante es seguir nuestro instinto y fluir junto a nuestro propio caudal.

Poder poner esto en palabras me brindó alegría porque creo que la mejor experiencia que podemos permitirnos vivir es poner el corazón por delante, confiar en él y seguirlo.

Sé, por haberlo vivido en carne propia, que las mejores cosas suceden cuando actuamos desde el coraje; cuando acallamos esos pensamientos que nos asustan y no nos permiten avanzar, y seguimos nuestro instinto; cuando nos atrevemos a ser y hacer; cuando lo hacemos para- no importa qué pero- que suceda algo.

La mejor experiencia que podemos permitirnos vivir es poner el corazón por delante, confiar en él y seguirlo.

“Atreverse” puede llegar a dar miedo, es normal y eso significa que lo que nuestro corazón quiere es importante e implica un desafío. Te puedo asegurar que al otro lado de “esa” experiencia, cuando atraviesas el desafío y llegas a aquel lugar que querías, encuentras el aprendizaje y la recompensa más valiosa para tu crecimiento.

Es profundamente triste quedarnos con la incertidumbre del “qué hubiera pasado si hubiera dicho/ hecho/ amado…”. ¿Por qué no arriesgar? o mejor preguntar ¿Para qué SÍ arriesgar? Piénsalo: ¿De qué manera esta experiencia podría sumar a tu vida?

Todos podemos ser valientes pero, poner el corazón por delante, tener coraje, sólo somos aquellos quienes logramos abrirnos y conmovernos porque algo más allá de lo racional nos movió desde lo más profundo; porque nuestra esencia inquieta no nos permite quedarnos donde estamos por mucho tiempo, porque sabemos que cuando hay movimiento hay crecimiento.

Los que actuamos desde el coraje somos quienes vivimos de manera intensa, amando incondicionalmente, arriesgando para poder crecer, viviendo experiencias nuevas, desafiándonos, siendo gratos, disfrutando cada momento, porque sabemos que aquí y ahora es lo único que existe. Hacemos esto porque reconocemos lo esencial en nuestras vidas, no porque no tengamos miedos, sino porque no nos ocupamos en alimentarlos.

Reconocemos lo esencial en nuestras vidas, no porque no tengamos miedos, sino porque no nos ocupamos en alimentarlos.

Yo elijo actuar desde el coraje, poner el corazón por delante, y puedo decir con certeza que cada vez que lo he hecho encontré gratitud, felicidad y crecimiento.
Para lograr lo que quieres lograr, primero debes poner el corazón por delante. Cuando pierdas el rumbo, vuelve a poner el corazón por delante, él sabrá cómo guiarte nuevamente hacia la dirección correcta.

¿Qué desafíos quieres tener? ¿Qué vas ganar cuando pongas el corazón por delante?

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